La leyenda del Kishu

Cuentan que el Kishu es descendiente de los lobos, viniendo su historia del encuentro entre un cazador y un lobo herido al que se encontró en medio de un camino. El cazador decidió ayudar a la pobre criatura, pero le pidió sólo una condición o favor, y es que quería para él uno de los cachorros que tuviese el lobo, a lo que accedió agradecido a la amabilidad del cazador. El lobo se fue recuperando hasta que una mañana el cazador al levantarse vio que el lobo ya no estaba, que se había ido bajo la oscuridad de la noche.

El cazador siguió pensando en que el lobo no cumpliría su palabra, "son espíritus esquivos y no volverá a contactar con el hombre si puede evitarlo" se decía... hasta que pasados unos pocos días en medio de un noche le despertó un ruido fuera de su casa, y al abrir la puerta de su casa calló al suelo ante la poderosa figura de un perro con fría mirada. Ese perro era el lobo, y llevaba algo en la boca, que dejó delicadamente en el suelo y le acercó con su hocico. Era un cachorro de lobo.

El lobo miró al cazador y le dijo que con eso quedaba saldada su deuda, que ese era uno de sus hijos y que era para él y que sería un gran lobo de las montañas, que él sería su amo a partir de ese momento pero que su espíritu siempre pertenecería al bosque. Dicho esto se dio media vuelta y se fue, desapareciendo en medio de la noche.

Hembra de Kishu de color sésamo, color difícil de ver
Ese cachorro creció y se convirtió en un gran cazador, su dueño lo llevaba para capturar piezas como venados y jabalís, se mostraba con gran instinto, con valentía y sobretodo fuerza, cuando se lanzaba a por un jabalí no le cesaban las fuerzas en ningún momento y quedaba con la pieza muerta a sus pies.

Esta "fabula" la ley hace tiempo en una web japonesa, la traducción se podría decir que fue algo... rudimentaria, y ahora he tirado de memoria para recomponerla, y como me he encontrado una miniversión de esta historia que me la ha recordado.
Macho de Kishu en competición NIPPO
Dicen que de ese perro desciende el Kishu actual, antiguamente era de diferentes combinaciones de colores e incluso atigrado, hasta que el Club Nippo decidió formalizar sus colores admitidos en unicolores: rojo, sésamo y blanco, éste último adquirió gran popularidad gracias a la línea Ouchiyama y ha hecho que en la actualidad sean casi todos los ejemplares blancos, de hecho no es muy común ver un Kishu por la calle, y es más raro aun que no sea blanco. La población de Kishu en Japón se cree que ronda entre los 10.000 y 13.000 ejemplares en todo el país, con inscripciones anuales de 800 ejemplares aprox.

Si te interesa ver el estándar del Kishu puedes acceder a él desde la FCI en este link.