Cuanto más conozco a la gente...

"Cuanto más conozco a la gente más quiero a mi perro" (Diógenes de Sinope)

Posiblemente pocos serán los que no hayan escuchado en alguna ocasión esta gran frase del filósofo griego Diógenes de Sinope, peculiar personaje fundado de la Escuela Cínica de quien se ha derivado la nomicación del Síndrome de Diógenes (asociación probablemente errónea), caracterizado por la acumulación de utensilios y objetos sin ningún uso particular y especialmente por el aislamiento social de la persona.

De Diógenes hay multitud de anécdotas que definen su excentrica y especial manera de ver la vida y especialmente al hombre, como una de sus principales esperanzas de ver un sólo hombre honesto antes de morir, pero también se caracterizaba por sus alabanzas de las características y virtudes de los perros, llegando a ser apodado como kynikos (forma adjetiva de kyon, perro), usándose este apodo en modo despectivo por parte de sus congéneres, aunque lejos de molestarle Diógenes mostró su agrado a tal equiparación, ya que distaba mucho la nobleza de la conducta canina de los vicios humanos y del hombre corrupto.
Diógenes sufrió una vida de burlas e insultos por parte de gente quizás más "sencilla", como pasó con otros grandes filósofos y pensadores, como cuando estando en un banquete parte de los invitados empezaron a tirarle huesos para roer, y Diógenes plantándose delante de ellos comenzó a orinarles encima con la misma naturalidad que podría haberlo hecho un perro.
Otra anécdota conocida de este gran filósofo fue una ocasión en la que se estaba masturbando cuando un grupo de persona le reprendieron por ello, limitándose a contestarles con "¡Ojalá, frotándome el vientre, el hambre se extinguiera de una manera tan dócil!".

El conquistador Alejandro Magno encontrándose con Diógenes:
- Yo soy Alejandro, el gran Rey.
- Y yo Diógenes, el perro.
- ¿Qué quieres de mí? Puedo ofrecerte lo que quieras.
- Que te apartes un poco y no me quites el sol.
A partir de entonces, el joven monarca confesaría a sus allegados: "De no ser Alejandro, habría deseado ser Diógenes."


En ocasiones la gran frase que da origen a este tema del blog se le atribuye por error a Lord Byron, excéntrico poeta inglés de gran pasión por los animales, especialmente por su perro Terranova "Boatswain" en cuya tumba escribió:

"Cerca de aquí reposan los restos de un ser que poseyó la belleza sin la vanidad, la fuerza sin la insolencia, el valor sin la ferocidad y todas las virtudes del hombre sin vicios."

Quizás, de tantas frases que nos dejó Lord Byron para la posteridad la que provoca la confunsión con la estrofa de Diógenes sea:

"Cuanto más conozco a los hombres, menos los quiero; si pudiese decir otro tanto de las mujeres me iría mucho mejor."